lunes, 26 de septiembre de 2016

Hagamos de la paz un verbo

Hoy es un día para celebrar, el día que oficialmente se firma el tratado de paz. Este día que para los más escépticos nunca llegaría, ha llegado por fin y todos los colombianos deberíamos estar celebrándolo. No obstante estamos entre nieblas y esperamos que estas se disuelvan completamente el próximo 2 de octubre.
Y es que el día definitivo, y en el que todos debemos participar con nuestro voto, es el próximo domingo 2 de octubre en donde como nación daremos nuestro apoyo o no a los acuerdos logrados en la Habana. En anteriores posts he dado mi posición a favor de los acuerdos y después de leer tantas barbaridades de uno y otro lado creo que no vale la pena seguir con los mismos discursos.
Por ello he querido tratar de dar otro enfoque a la discusión. Hasta ahora los argumentos que he leído siguen anclados en el pasado, sin ver el futuro. La mayoría hablan de la impunidad por crímenes cometidos, de lo inaceptable que es la participación en política de las FARC y de la poca o nula reparación que se les dará a las víctimas. Por supuesto que son problemas a los que les tenemos miedo por lo que pueden significar en el futuro, no obstante, todas ellas son analizadas desde una perspectiva del pasado, y también lo entiendo, a eso la gente lo llama experiencia. Pero un pueblo como el colombiano que ha sufrido durante 54 años, merece otra oportunidad y que las perspectivas de futuro sean vistas de otra forma más positiva.
Con este objetivo en mente les pido que antes de votar piensen en las acciones que cada uno de ustedes como ciudadanos acometerán a partir del 2 de octubre. Como yo lo veo, si el NO llega a alzarse con la victoria nuestras acciones como ciudadanos quedan limitadas al papel de siempre, a un papel contemplativo, a ver las noticias y maldecir por los asesinos de las FARC. Eso por supuesto si no son unos convencidos de que se requiere una acción determinada y se vayan al monte a pelear o envíen a sus hijos a hacerlo. No quiero sonar irónico, solo que pocas más alternativas tendremos como ciudadanos ante la perspectiva de una victoria del NO.
Y que sucede si gana el SI, y aquí está mi punto, que convertimos la paz en una acción, en el objetivo de todos. Porque hacer la paz es una tarea de todos y de todos los días. Cada uno de nosotros tendremos la oportunidad de construirla con nuestras acciones diarias, tendremos que comprometernos con ella desde nuestro papel de ciudadanos de un país que desea conservar la paz conseguida. Y es que reflexionemos, hemos tenido un conflicto que ha dejado más de 6 millones de víctimas, mientras los demás países procuran solucionar sus problemas de salud, vivienda y educación, nosotros hemos tenido que perder nuestros recursos en la guerra de todos estos años. Esta será nuestra primera oportunidad para luchar por una paz que nos ha costado demasiado. Y es que hacer paz implica tareas tan sencillas como ir a votar desde ahora planes de gobierno cuyo primer punto no tenga relación con las FARC, con brindar, hasta donde nos alcance nuestra capacidad y de la forma que podamos, una oportunidad de vida a todos los reinsertados a la sociedad civil. El simple hecho de no estigmatizarlos ya es un avance enorme. Y de esta manera las respuestas a nuestros miedos vienen solas, que habrá impunidad, vale pues el acto de paz que hay que hacer es perdonar y mirar para adelante y liberarnos del odio porque nuestros hijos lo merecen. Que participaran en política, vale pues  no le votaremos si no estamos de acuerdo con su discurso y sus ideas se irán disolviendo o cambiando para construir el gobierno que queremos. Que las víctimas no serán suficientemente reparadas, vale pues velaremos por hacer el debido control político para que los presupuestos sean destinados a un desarrollo agrario sostenible que permita cambiar la situación de todas estas personas que están buscando iniciar una nueva vida.
Esas son las cosas que nos permiten el SI, nos permite construir país, nos permite hacer una catarsis de la situación de violencia que nos ha rodeado. Colombia tiene un potencial humano y de recursos que envidian muchas, sino todas las demás naciones, que hasta ahora o desconocemos o por andar en guerra nos han ido robando los países que nos venden las armas. Eso tendrá que cambiar con un país que podrá enfocarse en su desarrollo. Llámenme soñador, lo prefiero a quedarme sin hacer nada y continuar en este desangre, aprovechemos el enorme potencial humano y de recursos con los que contamos para construir un nuevo futuro, ya no para nosotros pero si para nuestros hijos, de verdad lo merecen.

Felicitaciones a todos los que hicieron realidad este acuerdo y muchas gracias por darnos una nueva oportunidad.

jueves, 11 de agosto de 2016

Cambiando Paradigmas Para Vivir en Armonía.

Hace algunos años en la mayoría de hogares colombianos era común ver al padre de familia sentado en la tienda de la esquina bebiendo cerveza mientras sus hijos merodeaban alrededor o simplemente estaban en casa con la madre. Obviamente no se puede generalizar pero creería que sucedía en muchos hogares, hoy las cosas han cambiado y se ven menos personas en las tiendas y es más frecuente ver parejas jóvenes con sus hijos disfrutando en familia. Tampoco se puede generalizar pero parece ser más cotidiano. Si vamos más atrás, los matrimonios muchos eran convenidos y las partes (la pareja) directamente involucradas no tenían ni voz ni voto. Es más, sin ir mucho más atrás, hace menos de 70 años las mujeres tenían prohibida cualquier participación en la vida pública, ni siquiera votar podían.
Estos son un ejemplo de los tantos paradigmas que van cambiando a medida que las generaciones avanzan, algunas cosas nos gustaran más que otras, pero se puede decir que la sociedad va ajustándose continuamente a los factores externos que le exigen cambiar. Los cambios no son fáciles y las nuevas generaciones son las que al final terminan imponiendo las nuevas formas de sociedad. Con sus excepciones, muy pocas personas dirían hoy día que las mujeres son inferiores a los hombres o que las personas de raza indígena son inferiores a los de raza negra y en general podemos decir que hemos llegado a un punto en que somos los suficientemente consientes para entender nuestras diferencias y convivir con ellas.
A pesar de todos estos avances, aún queda mucho camino y hoy nos encontramos en el dilema de cómo educar a nuestros hijos para explicarles la condición de identidad sexual. En una sociedad conservadora como la nuestra, la identidad sexual es algo que ni siquiera se había contemplado, es más estoy seguro que para muchos abuelos es algo que no terminan de entender. Para ellos no existe diferencia entre sexo y género, ya que es interpretado como lo mismo. El sexo de una persona depende de sus características biológicas que lo define como hombre o mujer. No obstante, su identidad sexual no tiene por qué corresponderse con la biológica. La identidad sexual u orientación sexual es una atracción emocional, romántica, sexual o afectiva duradera hacia otros. Se distingue fácilmente de otros componentes de la sexualidad que incluyen sexo biológico, identidad sexual (el sentido psicológico de ser hombre o mujer) y el rol social del sexo (respeto de las normas culturales de conducta femenina y masculina) [American Psychological Association www.apa.org].
Para la mayoría de adultos la comprensión de este concepto es difícil, la mayoría lo que hará al preguntársele al respecto, será hacer un chascarrillo o decir alguna frase falta de respeto. Y esto es normal, la mayoría ha tenido una educación conservadora donde como mencionaba anteriormente, dichas cosas no se tenían en cuenta. A partir de allí podemos evaluar la ignorancia que existe y el miedo que nos produce tener que explicarlo a nuestros hijos, si ya nos cuesta hablar de relaciones sexuales, masturbación, menstruación, etc. Imagínense ahora hablarles de orientación sexual. Pero nuestra ignorancia no detiene el avance de la sociedad, y no es que hoy haya más personas con una orientación sexual diferente a la de su condición biológica que antes, simplemente hay personas menos dispuestas a tener que vivir una vida en la sombra, y padres que aman a sus hijos, los aceptan como son y que desean que ellos puedan tener una vida plena.
Por supuesto que cada padre puede escoger la educación que les da a sus hijos, no obstante, esa educación debe garantizar el aprendizaje de unos valores mínimos de tolerancia que permitan que ni sus hijos ni los de los demás puedan llegar a ser discriminados cualquiera que sea su condición.  Bien lo dice la declaración universal de los derechos humanos en su artículo 2 “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”. Especialmente hay que notar cuando dice “o cualquier otra condición”, porque la orientación sexual es una condición con la que no elegimos nacer y que no es posible cambiar, de la misma manera que no se elige la  raza ni el país donde se nace.
Puede ser que la medida tomada por la ministra de educación haya sido demasiado avanzada en una sociedad conservadora, pero creo que el debate generado es muy importante, porque ayuda a tomar conciencia de la importancia de la educación que damos a nuestros hijos para la construcción de una mejor convivencia. No podremos aprender a vivir en paz en la medida que no conocemos y aceptamos la diferencia de nuestros semejantes. Tenemos tantos prejuicios, y no somos conscientes de la cantidad de violencia que ellos generan (no los nombro porque cada uno ha crecido con los suyos). Este tipo de patrones sociales que fomentan la discriminación deben ser desaprendidos y reemplazados por otros en donde la convivencia es lo primero, la vida es tan corta que no vale la pena desperdiciarla en alimentar odios.

Al final no existirá ninguna cartilla que complazca el 100% de las personas, por lo tanto piense en su papel como padre y como educador de sus hijos. Así como posiblemente, alguna vez, sus hijos llegaran con la idea de que lo mejor es romperle la cara al compañerito que le tiro el jugo en el descanso y Ud. tendrá que decirle que existen otras formas de resolver conflictos, así también tendrá que estar más pendiente de la educación sexual que reciben y explicarla desde su punto de vista. De la misma manera que hay que estar pendientes mientras pasan horas ante el TV, la Tablet o los móviles viendo contenidos que ustedes ni imaginan y que sin ninguna supervisión pueden inducir un comportamiento violento o erróneo, así mismo hay que hacerlo con la educación que reciben en el colegio. Considero que si hacen simplemente el ejercicio de sentarse a conversar con los niños ya habrán avanzado enormemente en construir en ellos los valores que ustedes desean. Una sociedad donde los niños son lo primero es una sociedad con bases sólidas para una convivencia en paz.

martes, 9 de agosto de 2016

52 Años de conflicto que necesitan un SI

El pueblo colombiano se encuentra en un momento crucial en su historia, 52 años después de iniciar una guerra inane que ha dejado unos 7 millones de víctimas, al parecer por fin vamos a empezar a reconstruirnos. Y desde la perspectiva que nos da el tiempo a las personas que tendremos la oportunidad de vivir este fin de ciclo, podemos ver lo que encontraríamos en cualquier conflicto y más en uno tan largo; victimas, victimarios, señores de la guerra, oportunistas, corrupción, malas políticas, rencores, etc.  Pensar hoy de quién fue la culpa, o quién tuvo más responsabilidad es una tarea que no conduce a ningún lugar, porque la historia de Colombia es un proceso repetitivo, cíclico, un continuo estado de emergencia, de conflicto, no terminamos uno y estamos empezando el otro. ¿Desde cuándo vamos a empezar a juzgarnos?, no tiene sentido, lo que si tiene sentido es mirar hacia adelante y pensar en el país que queremos y al que podemos aspirar. 
52 años de conflicto son suficientes, los últimos presidentes de Colombia han sido elegidos en forma directa o indirecta por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo, FARC-EP. Desde que tengo memoria, es decir, los presidentes, desde Betancourt hasta el hoy presidente Juan Manuel Santos han intentado de alguna manera acabar con las FARC-EP, ya sea mediante negociaciones o tratando de acabarlos militarmente. Y considero que el éxito de hoy es consecuencia de todos estos intentos, en los que se ganó experiencia y en los que tanto el gobierno colombiano como el grupo alzado en armas comprendió que no había un camino de victoria (entendiéndose lo que significa para cada bando). Ponerle nombres a los protagonistas del acuerdo al que hemos llegado tampoco ayuda y aunque seguramente la historia le dé más renombre a nuestro actual presidente lo que si quedara para la historia será la posición del pueblo colombiano, posición que se verá reflejada en los resultados del plebiscito por la paz.
Y ¿qué es el plebiscito por la paz?, ¿para qué sirve?, ¿cómo influye?, a ¿quién le sirve y a quién perjudica?, preguntas que le surgen a cualquier persona que sea consiente del momento que vivimos. Las respuestas seguramente las conteste mejor un abogado o un estudioso del tema, pero las respuestas simples son: el plebiscito es una forma de expresión de la gente que sirve para manifestar lo que pensamos acerca del acuerdo conseguido con las FARC-EP. Su influencia dependerá del resultado, lo mismo que a quien beneficiará, si el resultado es positivo (gane el SI), estaremos dando un primer paso hacia la reconciliación y hacía pensar que creemos en la posibilidad de un país diferente. Si gana el NO, se entenderá que aún no estamos listos para solucionar el conflicto y que consideramos que debe seguirse otro camino a los acuerdos, seguramente volver a la vía del conflicto armado.  Si gana el SI los beneficiados seremos todos, porque podemos empezar a pensar en otras cosas que necesita el país, como educación, salud etc., temas olvidados, porque nuestra prioridad los últimos 52 años ha sido acabar con la guerrilla de las FARC-EP. Si gana el NO, ganan los señores de la guerra (vendedores de armas, etc.) y unos políticos que llevan viviendo de la guerra durante todos estos años.
Y aunque no lo crean, no estoy haciendo campaña por el SI, simplemente hago un análisis desde el punto de vista práctico. La energía desperdiciada, el dinero invertido en acabar con esto ha sido enorme y ha sido dinero quemado al aire, la guerrilla escogió el peor camino para conseguir la igualdad y unos derechos mínimos y el gobierno no supo negociar antes la salida de este conflicto porque simplemente le convenía a unos poderes superiores. Hoy nosotros tenemos la oportunidad de decirle que SI a este acuerdo, que seguramente no será 100% al gusto de todos porque si no, no se llamaría acuerdo, y con ello finalizar esta etapa que todos queremos cerrar.
Hay sapos difíciles de tragar y este conflicto nos ha dejado muchos con pésimo sabor de boca, no solo por el lado guerrillero sino también por el lado del ejército y de las instituciones que debían defender a los ciudadanos.  Hoy vemos los que tenemos al frente, los que de alguna manera relucen por ser los más actuales, pero no olvidemos los que nos hemos tragado en el pasado. Uno de los argumentos más escuchados es que nadie está en desacuerdo con la paz sino con que haya impunidad. Y ¿habrá impunidad?, claro que la habrá, como la ha habido todos estos años, pero es que estamos ante una negociación no ante una rendición. No se puede olvidar que los que se sentaron a la mesa se sentaron como iguales así no nos guste. Cada uno desde un extremo empezó a acercarse al otro hasta llegar a un acuerdo.
No puedo criticar que haya personas que consideren injusto que un grupo guerrillero que nunca estuvo ni cerca de llevar a cabo los ideales que defendía, que hizo tanto a daño a la población menos favorecida, que alejo aún más a esos municipios a los que aisló en la violencia y sobre todo que radicalizó a la gente para pensar sin tonos de grises, vaya a recibir prebendas gracias a este acuerdo de paz. Pero les pido a esas personas que reflexionen acerca de cuál sería la salida si en el plebiscito gana el NO. ¿Qué mensaje mandaríamos a la ONU y a la comunidad internacional en general?, el de un pueblo que al parecer está conforme con el conflicto. Y digamos que no nos importa lo que piensen los demás, y nos centramos en nosotros, y seamos positivos, digamos que la guerrilla acepta sentarse nuevamente a la mesa a seguir conversando. ¿De verdad creen que van a ceder en su propósito y aceptaran como corderos ir a la cárcel?  Y digamos que se decide aceptar el acuerdo tal como está entonces la forma de refrendarlo (o aprobarlo, no sé cuál es la palabra exacta aquí) dependerá o del congreso o de una constituyente. Si la decide el congreso el resultado con la distribución política de hoy sería una aprobación de lo acordado y sabiendo esto creo que es mejor que surja de nosotros dicha aprobación. El otro camino es la constituyente, el cuál a mi modo de ver es una copa envenenada ofrecida a un ignorante, porque es abrir una caja de pandora de la que no sabemos que pueda salir. Les pregunto, ¿si la mayoría no ha sido capaz de leer los borradores del acuerdo de la habana, creen que serán capaces de encontrar no sé cuántos micos que nos van a colar en una nueva constitución?, por favor, hoy todas las hienas están pendientes de eso, guerrilleros, uribistas, santistas, parapolíticos, etc., están listos a coger ese botín, y como sabemos que al final todos son de la misma ralea, ellos se pondrán de acuerdo y los afectados seremos el pueblo colombiano. 
Podría dar mil argumentos para promocionar el SI, para que apoyemos sin duda el acuerdo de paz. Pero creo que el más relevante es el hecho de superar un pasado que nos mantiene atados, que ha costado más de 7 millones de víctimas de las cuales el 99% era pueblo raso. Un conflicto que no nos permite progresar, que ha creado una cultura de facilismo y porque no decirlo de victimismo, de la que se aprovechan todos los que ostentan el poder y en la que nos escudamos para no avanzar.  Colombia por fin va a dejar de ser víctima, de tener un escudo y una excusa para no pensar en el país rico que somos. No queremos seguir ahogándonos en la sangre derramada, como homenaje a todas estas personas que han muerto, demostrémosles que no ha sido inútil, que Colombia vale la pena y que tenemos visión de futuro. No dejemos cabos sueltos, tengamos la conciencia de decidir que este proceso es nuestro y que si mañana se aparece algún ente internacional y nos diga que lo hicimos mal (por alguna argucia legal), podamos sacar pecho y decirle; puede que no haya sido optimo pero ha sido nuestra decisión de seguir adelante.  
Este acuerdo empieza como un papel firmado y que ojala aprobemos la mayoría de colombianos, y nuestra tarea es hacer que ese papel firmado no se quede en papel. Si han tenido la oportunidad de leer los borradores verán que con solo un 20 % de lo que se indica allí tendríamos para hacer de Colombia un país próspero e igualitario. Es un comienzo difícil pero por favor no lo enterremos, no cometamos el gravísimo pecado de dejar a nuestros hijos el mismo país en el que nos tocó nacer, sino uno en el que haya verdaderas oportunidades de vivir en Paz.

jueves, 21 de mayo de 2015

VOTAR EN TIEMPOS REVUELTOS

España se encuentra en el clímax político a que lleva un cierre de campaña electoral para las próximas elecciones municipales. Y es que estas elecciones no parecen ser las tradicionales elecciones bipartidistas en donde se escoge entre el ébola y la malaria. Ahora, siguiendo con la metáfora, han aparecido nuevas enfermedades cada una con su tendencia propia.
El primer dilema con el que se enfrenta el ciudadano de la calle es con el de votar o no por lo candidatos que se le plantean. Y es que la pregunta ya no es retórica, ni tampoco un llamado a ejercer el derecho a elegir, es una pregunta sincera de una sociedad defraudada por sus gobernantes. Pero mucho cuidado con elegir no votar, porque eso no es más que la victoria de la corrupción sobre un sistema democrático débil y maniatado a los intereses económicos.
Después de decidir que se va a ejercer el derecho a elegir, aparecen los diferentes candidatos, en esencia dos representantes de los partidos tradicionales y al menos un par de oponentes de los partidos emergentes. Los tradicionales tienen la ventaja de llevar una inercia de muchos años lo que les da un mejor manejo de las maquinarias, sin embargo, cargan el enorme lastre de los escándalos de corrupción que han ido surgiendo en los últimos meses. Y los emergentes tienen la ventaja del adagio popular, “escoba nueva siempre barre bien”, aunque esta vez, sí acercamos la lupa, vemos que muchos de sus componentes son realmente militantes reciclados de los partidos tradicionales. En realidad, para mi hay poco cambio, excepto el de un planteamiento de extrema izquierda que generalmente no lleva sino a un quiebre institucional que puede ser sano mientras no consigan el poder, es decir, sirve mientras estén en la oposición, pero no con el poder. Por la otra parte, la opción de extrema derecha disfrazada de centro “chachi”, que para mí es muy peligrosa, no solo porque en caso de ganar algún escaño se inclinara por el poder del que suba, manteniendo es statu quo, sino porque en caso de ganar, tenderá a aumentar las brechas sociales con eufemismos patrióticos.
La incertidumbre que se tiene con los emergentes es grande pero la seguridad ofrecida por los tradicionales es de solo un continuar en lo mismo con los ajustes necesarios para que ellos ganen las elecciones, eso sí, solo con medidas temporales que se eliminan apenas vean que sus feudos de corrupción se ven amenazados. Pero aquí viene la pregunta, ¿hacia donde inclinar la balanza?, ¿hacia unos partidos que nos han demostrado en grado sumo lo corruptos que son?, no una vez, sino por dar un ejemplo, Valencia, donde casi por un cuarto de siglo han vivido de las arcas del ciudadano, corrompiendo y corrompiéndose. ¿O nos inclinamos hacia el otro lado?, donde si bien es cierto que presentan programas difíciles de llevar a cabo (aunque tengan en cuenta que el actual partido de gobierno tampoco ha cumplido nada de nada), su aparición ha conseguido que se destaparan ollas podridas y su presencia garantiza, que al menos, los corruptos tengan que disimular un poco y no sigan con el robo descarado.
Obviamente la respuesta a esa pregunta la contestará cada uno desde sus principios y convicciones. Y considero que cualquier decisión que se tome se hará con el firme propósito de dejar una mejor ciudad para sus hijos. Porque a pesar de que hoy en día, la utopía de la democracia no es más que un bonito cuento de las multinacionales y los grandes poderes financieros, es el mejor sistema que tenemos para elegir a nuestros representantes.
Esta entrada de mi blog sería inane si no me mojara, como se dice en España, por alguno de los candidatos. Como ya he dicho a lo largo del texto no estoy de acuerdo con el continuismo que ofrecen los partidos tradicionales, ninguno de los dos. Los unos porque en el poder no han mostrado sino su servilismo de los poderes económicos y los otros porque haciendo su labor de oposición han dado verdadera pena. Por otra parte, Ciudadanos, para hablar con nombre propio, tiene algo que me gusta y es que no esconde sus tendencias políticas, aunque las disfrace para hacerlas parecer convenientes, son una manzana muy muy envenenada. A pesar de su piel de cordero, sus propuestas son una demostración de su clara tendencia de extrema derecha, de un liberalismo altamente peligroso en una sociedad socialista como la establecida en España. Finalmente Podemos son una amenaza al sistema de instituciones, no obstante su margen para llegar al poder es muy lejano en la mayoría de provincias y contrario a lo que se puede pensar, también está muy lejos a nivel nacional, no obstante serán la piedra en el zapato, la mosca detrás de la oreja y espero de verdad que en su papel de oposición ejercido desde las minorías se convierta en el pepe grillo de los gobiernos establecidos. Queda bastante claro por quien me inclinaré y que gane el más honrado y el mejor capacitado para administrar.


Esquirlas: Algunos se preguntaran porque no tengo en cuenta otros partidos, bueno sinceramente, porque están muy lejos de los márgenes de victoria y con el sistema implementado en España será difícil que consigan algún escaño. UPyD por ejemplo ha hecho una lamentable campaña (que  no gestión, que esa ha sido buena) llena de errores, y para llegar al poder hay que quererlo, hay que tener vocación de poder. El resto o son unos regionalistas recalcitrantes o sus militantes han abandonado para irse a los partidos emergentes.

jueves, 29 de mayo de 2014

Guerra o Paz, la generación que le dio la oportunidad a Colombia de ser potencia mundial.

Aunque quizás no nos guste reconocerlo el ser humano por naturaleza es una ser político. Esto de entrada elimina la posibilidad de aislarnos de la misma. De entre todas las definiciones de política me gusta la que dice: “La política son las orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado”. Es decir que, por ejemplo, el hecho de no interesarnos por la política es en sí misma una política.
Dejando claro que no podemos aislarnos de nuestra propia naturaleza, la pregunta entonces es ¿qué política me gustaría que rigiera mi vida y la de mi entorno?. Y esa pregunta para nosotros los ciudadanos del común, de los que vamos cada día a trabajar para ganarnos el sustento la respondemos con nuestros actos y hacemos proselitismo con nuestro ejemplo. No obstante, muchas veces no es suficiente, ya que dentro de una sociedad muchos de las cosas se nos escapan a nuestro control y no tenemos el poder para cambiarlas excepto cuando ejercemos nuestra labor como ciudadanos responsables y acudimos a votar las políticas que regirán el país donde vivimos.
Es aquí donde cada uno de nosotros se debe sentar y hacer una profunda reflexión acerca del menospreciado acto de votar. El hecho de ejercer el derecho al voto te permite elegir, o al menos manifestar el deseo de que tú, tus hijos y tus seres queridos se rijan bajo ciertas políticas. Como podemos ver esta decisión no es algo que afecte a una sola persona, nos afecta a todos en el presente y en el futuro. Por lo tanto para tomar esta decisión debemos ver hacia atrás para ver lo que queremos cambiar y para adelante para visualizar lo que soñamos.
Colombia, nuestro país, ese por el que nos sentimos orgullosos y el que de buena o mala manera imprimió en nosotros una forma peculiar de ver la vida, es un país muy, muy sufrido. Hemos cumplido más de 200 años desde aquel 20 de julio en el que gritamos independencia y ya casi 200 años desde ese lejano 7 de agosto en que Bolivar venció por fin al ejército español. Y desde entonces no hemos parado de darnos plomo. Nos hemos acostumbrado tanto a la violencia que nos hemos vuelto indiferentes. He visto mensajes en redes sociales donde promueven el castigo físico como un acto necesario para garantizar la buena educación, donde se dice que si una mujer se lo merece debe ser golpeada, y que el amor puede llegar a ser excremental. No puedo siquiera pensar cómo pueden crecer los hijos dentro de una familia donde el padre o la madre piensan así. Lo triste es que es una cadena difícil de romper porque es la única forma que aprendieron y que por lo tanto enseñaran.
Sin embargo, un país como Colombia, con una de las mayores biodiversidades del mundo, con recursos naturales para dar y convidar y sobre todo robar y regalar, con un capital humano que demuestra su valía dentro y fuera del país, merece la oportunidad de liberarse del odio de la guerra. No me acuerdo donde leí que si los malos supieran que hacer el bien es un buen negocio, harían el bien así fuera por negocio. Y eso aplica a nuestra situación actual, imaginen el buen negocio que sería no seguir haciendo la guerra. Colombia tiene dos caminos, continuar con una guerra absurda de la cual la mayoría ha olvidado los motivos o continuarla así no tenga sentido. Yo voy por la cuarta década y tengo alguna idea de los hechos acaecidos en mi patria y les puedo decir que cada bando acumula sus pecados, la mayoría inconfesables. A los jóvenes hay que invitarlos a conocer, pero no para que se sigan llenando de rencores que no les conciernen sino para que se den cuenta lo absurdo de este conflicto. O mejor aún de lo absurdo que es el continuarlo.
Yo creo que es suficiente con casi 6 generaciones desperdiciadas. He tenido la oportunidad de conocer colombianos muy valiosos, gente que me cuenta cada historia de lucha, personas que decidieron aportar desde dentro o fuera del país bajo unas condiciones muy difíciles y lo consiguieron. Y mi pregunta es ¿qué hubiera pasado si el país en lugar de dilapidar sus recursos y su energía en un conflicto sin fin hubiese apoyado estas personas? ¿Dónde estaríamos ahora?. Alguno me puede decir, ¿qué ha ganado con este conflicto?, lo único que hemos ganado son 6’000.000 de víctimas. Por solo curiosidad trate de explicarle a cualquier extranjero que en su país hay esa cantidad de víctimas por un conflicto interno y el que le llegue a creer no le entenderá ninguna de sus explicaciones. Esto pasa porque simplemente es absurdo y ni que decir de quienes son los verdaderos beneficiarios de continuar con el conflicto.
Se usan múltiples argumentos en contra del proceso de paz, frases como “Paz sí, pero sin impunidad” no tiene sentido, porque la pregunta aquí es ¿impunidad? ¿Desde cuándo?, si porque como ya he dicho son 200 años y los conflictos no nacen solos y todo tiene un porque. ¿Desde que guerra no queremos impunidad?, cual grupo armado legal o ilegal puede decir que está libre de gentuza que ha cometido barbaridades. Pecados hay en ambos bandos, en conflictos tan largos, con tantas víctimas es imposible que no existan rencores y que en las sucesivas venganzas hayan caído personas inocentes y sigan hoy sin poder recibir ningún tipo de reivindicación, ni siquiera moral. Otro argumento en el que se valen de la ignorancia de la gente es que la guerrilla no entregara las armas, pues claro que no las entregara, como no las ha entregado ningún grupo alzado en armas del mundo, aquí siempre se habla de dejación de las armas, que en el fondo es lo mismo. Ellos se deshacen de las armas porque deciden no seguir peleando, pero como acto simbólico de su lucha dejan las armas a algún observador internacional o lo encargan a alguien de su confianza como hizo el M-19 cuando se las dejo a Antonio Navarro para que el las hundiera en el mar. Y Termino con el de que no es posible que se les permita hacer política, y la pregunta es ¿por qué no?, han dejado las armas, han decidido hacer la paz con el país, lo mínimo es que se les permita expresar sus ideas y cuando llegue el momento de las elecciones simplemente no se vota por ellos y ya esta. Es que son criminales, bueno por si no se les ha olvidado del pasado congreso habían 80 y pico senadores demandados por parapolítica muchos de ellos hallados culpables.

 La cadena de venganzas y retaliaciones hay que romperla y eso no lo harán los viejos, porque sus rencores están enquistados en el alma, el cambio solo lo puede dar la nueva generación de jóvenes. Decidan ustedes liberarse de la rabia de sus padres, del odio de los abuelos, quédense con las cosas buenas que esas personas les hayan dado y denle las gracias, pero sus odios que mueran con ellos. Su país, Colombia, no necesita más armas, necesita educación. El gasto del conflicto no disminuirá en muchos años, y seguramente no alcanzaremos nosotros a disfrutar del país del futuro, pero por favor no les nieguen la oportunidad a sus hijos de vivirlo, de disfrutarlo, de mostrarlo. Piensen en ustedes como la generación que decidió liberar a Colombia de la guerra, de la generación que le dio la oportunidad de ser potencia mundial. 

miércoles, 8 de mayo de 2013

¿Por qué hablar de Socialismo si vivimos en el Capitalismo?

Desde hace algunos días vengo siendo bombardeado por una cantidad de escritos en contra del socialismo como corriente política. Obviamente los que postean se valen de textos apócrifos que se encuentran en la Internet. Destacan entre ellos dos a los que haré mención porque seguramente los habrán recibido. El primero es el titulado “Por qué Fracasa el Socialismo”(ver figura adjunta)  y el otro es uno donde hay un foto con una mujer esquivando el beso que un pesado quiere darle y que empieza con la frase “Al que le Caiga el Guante......”.

¿Por qué me tomo el trabajo de escribir sobre esto?, bueno porque considero que las redes sociales tienen el gran defecto de engatusar a quienes precisamente tienen menos tiempo para la reflexión. Y porque la situación actual no permite quedarse callado ante campañas de este tipo que solo buscan estigmatizar formas de pensar y desacreditar a los que abogan por reducir las desigualdades sociales que existen en el  mundo.
Ambos textos no soportan un simple análisis de forma, pero haré el intento. El primero es un texto al que lo hacen aparecer como si formase parte de un diario ya que la textura es la de una hoja de periódico escaneado (aunque también hay versiones en texto plano), que busca darle seriedad. Luego se indica que el protagonista es un profesor de la universidad norteamericana Texas Tech que en efecto existe (también hay versiones que no dan el nombre de la U), pero no dicen el nombre del profesor, solo indican que dicta economía. Este tipo de artimañas son usadas para dar credibilidad a cualquier tontería que se escribe, eso lo sabe hasta Ricardo Quevedo (ver stand-up comedy http://www.youtube.com/watch?v=Ti86tx5Fcmc). Pero si suponemos que es cierto, entonces el profesor tiene serios problemas en su concepto de evaluación y a los estudiantes que lo aceptan les falta una neurona. Seriamente dudaría yo en contratar algún egresado de dicha universidad y más si lo contrato para temas económicos. El otro texto es más de lo mismo, con la salvedad que por lo menos esta persona no permite el atropello.
Muchos podrán decir que lo importante es el fondo. Bueno, vamos al análisis de fondo, primero ¿es pertinente criticar un sistema que no está implementado en los países donde se permite la circulación de estos pasquines?, es más, que solo esta implementado en China, Corea y algún otro país que desconozco, y si me apuran, yo diría que ese modelo no se ajusta al de la sociedad china. La respuesta es no, eso es como si alguien pinta la casa de rojo, está desesperado porque le quedo horrible, y en vez de solucionar cambiando de color, lanza una diatriba contra el color azul. Si estamos como estamos no es precisamente por el socialismo, por si no se han enterado estamos en un sistema capitalista. Alguien podría entonces decir que se hace para advertir lo demoníaco que puede ser un sistema socialista (ante la amenaza Chavista) y entonces la pregunta es ¿Alguien en el mundo cree que el socialismo podría llegar a ser implementado como se indica en estos textos? Eso si no me lo creo. No existe nadie en el mundo con dos dedos de frente capaz de pensar que en el siglo XXI un socialismo de este estilo pueda ser instaurado como modelo político y social.
Es indudable que al hablar de este tema se relaciones esta tendencia con lo que Chávez dio en llamar Socialismo del Siglo XXI. He de decir que me desmarco completamente de este pensamiento, lamento profundamente que haya usado ese nombre ya que hubiese sido interesante usarlo para proponer un nuevo modelo social. El socialismo que se propone en la actualidad es muy diferente, basta con ver tendencias políticas como la del Partido Socialista Obrero Español, o la del partido Demócrata norteamericano o el partido Laborista de Reino Unido, o en general el Partido Socialista Europeo. ¿Creen de verdad que estos partidos defienden una repartición de los bienes de la forma como se expresa en ese panfleto?. Algunos si acaso abogan por una política del que más tenga que más pague, pero hasta ahí no más.
Lo peor de este tipo de escritos es la macartización de las palabras, un gravísimo problema en la actualidad. No entiendo como alguien puede preferir el Capital sobre lo Social, desacreditando las posibles alternativas, de verdad que me supera pero es lo que vivimos tristemente. Supongo yo que los que comparten estos textos les toca dar su dinero a los vagos que habitan en su país, en el que yo vivo pasa lo mismo, miles de personas trabajan más de 8 horas diarias, 7 días a la semana ganando 40 veces menos que lo que gana por ejemplo un Senador que es un tip@ que no llega a trabajar 8 horas a la semana (lo mismo pasa con los dueños de los bancos o las multinacionales), pero la diferencia es que no lo llamamos socialismo, lo llamamos capitalismo. Vivo en una sociedad donde el valor del trabajo está determinado por el valor que se le haya dado al dueño de los esclavos. Y por supuesto dicho valor no va a los esclavos sino a su dueño. Así podemos ver que los esclavos de Arturo Calle son más baratos que los de Amancio Ortega y estos a su vez que los de Apple. Está claro que es indefendible un sistema en el que hacer una camisa vale 1 o 2 dólares que se reparte entre el que hace la tela, la confecciona y la cose (que vive en china o Tailandia) y se vende por 30 dólares que se lleva el dueño de una marca en Europa. ¿Se puede considerar ilógico el exigir que el trabajo que estas personas realizan sea remunerado de una forma más justa?, ¿No creen que estas personas merecen recibir algo de las millonadas que reciben los que las comercializan en sus respectivos países?. Eso sin contar con la privatización que se hace de los recursos naturales en los países que no tienen como deshacerse del yugo del FMI. ¿De verdad es tan loco pedir que por ejemplo el pueblo de Yopal tenga agua después de que su petróleo ha sido expoliado durante años?. ¿Lo ven tan injusto?. Qué lo que pasa es que no entiendo la economía de escala, pues  si la entiendo, lo que no entiendo es como la aceptamos.
Puede parecer una tontería, pero reducir al absurdo los argumentos de los demás, llevar sus ideas al nivel del ridículo produce que no haya debate y que sin argumentos lógicos se menosprecien las nuevas propuestas. Yo no digo que no se pueda expresar lo que se piensa, por el contrario ojalá hubiesen verdaderos espacios de debate y posibilidad de generar un cambio. Pero el debate exige respeto al otro, tolerancia y sobre todo oídos. ¿Por qué no puede existir un sistema diferente al que nos rige?, no tiene que ser el socialismo, pero sin duda si uno que ponga al ser humano por encima del capital.

jueves, 2 de mayo de 2013

La paz en Colombia: una bonita utopía para la que no estamos preparados.


Hace exactamente 10 meses me preguntaba si sería posible la paz en Colombia. Planteaba que para que existiese paz deberían darse varias condiciones; entre ellas una decidida voluntad de vivir en paz, de desmarcarnos de antiguos rencores y evolucionar.
Hoy veo con tristeza que ese sueño sigue siendo una utopía. Nadie puede negar que Colombia ha sufrido la violencia desde su mismo nacimiento y que el colombiano es un ser valiente que sabe sobreponerse cada día al miedo y a la injusticia. Pero lo que no puedo comprender es porque en su mayoría no son capaces de avanzar, de dejar de regodearse en su dolor, de acumular el rencor al nivel de hacer suyos el dolor ajeno, no con el objeto de ayudar sino de justificar sus razones para mantener la guerra. Un ejemplo evidente es nuestro comportamiento ante las víctimas, aquellas que de verdad han tenido que irse de sus casas, que han perdido seres queridos, que viven en un semáforo vendiendo galletas y dulces. No hay colombiano que no las compadezca y se llene de odio contra el que comete semejantes injusticias, pero que al momento de decirle que se requiere contribuir para colaborar con esas victimas echa para atrás, se lleva las manos a la cabeza y dice que no tuvo nada que ver.
No sé si sepan que cada año mueren más de 400 policías y miembros del ejército y que un número similar queda minusválido de por vida. Una cifra escalofriante si se tiene en cuenta que solo se está hablando de militares y que no estamos contando la población civil y más aún cuando lo comparamos por ejemplo, con el conflicto entre ETA y el estado español, que ha dejado ~800 víctimas en 40 años.  Ese solo hecho justifica todos los intentos por acabar con el conflicto por la vía pacífica, sin embargo, es fácil desde el sillón de la casa al frente de la TV decir que se debe acabar con el conflicto por la vía armada cuando nuestros hijos están en el parque de la 93 o en el bar de la esquina. Es fácil pelear cuando creemos que basta con pagar los impuestos y el cuero que lo ponga el campesino quien es al final quien presta el servicio militar obligatorio en medio del monte o quien es reclutado por alguno de los actores del conflicto.
Nos hemos dejado lavar el cerebro por una maquinaría decidida a mantener la guerra, porque les conviene, les permite obtener réditos políticos, dividir al país, mantener oculto el incremento desaforado de sus bienes, justificar sus crímenes, etc. Los principales detractores hicieron un tratado de paz no hace más de 8 años en términos que hacen ruborizar al más implacable de los mercenarios. Sin embargo se aceptó porque eso contribuyó a mejorar la vida de muchas personas y muchas pudieron encontrar paz en su alma al enterarse finalmente de la suerte de sus seres queridos. Hoy se propone algo similar pero para el bando contrario, se cometerán también errores, habrá quienes paguen más, menos, o quizás hasta nada, pero habremos salido del conflicto y nos podremos dedicar a avanzar, a pensar en cómo ayudar a los que han quedado fruto de 60 años de matanza.
La inversión anual colombiana en seguridad es del 3.5% del PIB (14% del presupuesto nacional) eso es aproximadamente 25 billones de pesos. No quiero decir que con el fin del conflicto ese ítem se vaya a cero, eso sería un falacia ya que según los estudiosos esta inversión se debe mantener al menos por unos 15 años más, pero sin duda algún día habrá que empezar, ¿por qué no hoy?. Como ya he dicho esta inversión no es para  nosotros, es una inversión para la siguiente generación, ellos serán los que disfruten de vivir en paz, pero para que lo hagan la debemos construir nosotros HOY.
Finalmente y quizás la más decepcionante de las razones para mi desesperanza, sea la ausencia del que en mi concepto debe ser el eje central de un país que desea vivir en paz, la tolerancia. Y de ese ítem adolecemos los colombianos en una forma curiosa. Los colombianos toleramos que nuestros derechos sean pisoteados, toleramos falsos positivos, toleramos la corrupción, toleramos todas las violaciones a los derechos humanos posibles. Eso no quiere decir, que de vez en cuando no se haga una marcha en contra de esas cosas, pero en general reelegimos corruptos, hacemos la vista gorda si me toca contribuir para resarcir el daño, lo justificamos porque es hijo de nosequiencito, etc. Pero lo que si no toleramos de ninguna manera es que al otro le sean concedidos sus derechos, eso de ninguna manera. Nos rasgamos las vestiduras, acudimos a la moral, a los valores, salimos a protestar  pero no toleramos que se le puedan conceder a las minorías derechos que les han sido negados. Las novelas de mayor rating en Colombia hablan de narcotraficantes, paramilitares y putas, pero seguimos pensando que el mal ejemplo está en concederles los derechos a las personas.
Tengo por supuesto una visión muy negativa de nuestra sociedad colombiana. Tenía fe de que pudiéramos superar y avanzar, pero veo con tristeza que no estamos preparados aún para eso. Porque la paz no la da la firma de un tratado, o el fin del conflicto con la guerrilla, o los paramilitares, o las bacrim, o cualquier otro actor armado. La paz la da el deseo sincero de aceptar al otro como es, darle la oportunidad de expresar las ideas, de debatir los desacuerdos, de garantizar la libre expresión desde el mismo escenario, y de brindarle dentro del mismo sistema las garantías para que encuentre apoyos o detractores y construir entre todos el país que queremos.
Alguna vez escuché que si los ricos supieran que hacer el bien es un buen negocio, lo harían aunque sólo fuera por negocio. Yo espero que todos aquellos que están en contra de una negociación de paz, que no toleran a su vecino, que no soportan a su compañero de oficina, se pongan al lado de la paz aunque sólo sea porque es un magnífico negocio, un negocio en el que todos ganamos.