Hoy es un día para celebrar, el día que
oficialmente se firma el tratado de paz. Este día que para los más escépticos
nunca llegaría, ha llegado por fin y todos los colombianos deberíamos estar celebrándolo.
No obstante estamos entre nieblas y esperamos que estas se disuelvan completamente
el próximo 2 de octubre.
Y es que el día definitivo, y en el que todos
debemos participar con nuestro voto, es el próximo domingo 2 de octubre en
donde como nación daremos nuestro apoyo o no a los acuerdos logrados en la
Habana. En anteriores posts he dado mi posición a favor de los acuerdos y después
de leer tantas barbaridades de uno y otro lado creo que no vale la pena seguir
con los mismos discursos.
Por ello he querido tratar de dar otro
enfoque a la discusión. Hasta ahora los argumentos que he leído siguen anclados
en el pasado, sin ver el futuro. La mayoría hablan de la impunidad por crímenes
cometidos, de lo inaceptable que es la participación en política de las FARC y
de la poca o nula reparación que se les dará a las víctimas. Por supuesto que
son problemas a los que les tenemos miedo por lo que pueden significar en el
futuro, no obstante, todas ellas son analizadas desde una perspectiva del
pasado, y también lo entiendo, a eso la gente lo llama experiencia. Pero un
pueblo como el colombiano que ha sufrido durante 54 años, merece otra
oportunidad y que las perspectivas de futuro sean vistas de otra forma más
positiva.
Con este objetivo en mente les pido que antes
de votar piensen en las acciones que cada uno de ustedes como ciudadanos acometerán
a partir del 2 de octubre. Como yo lo veo, si el NO llega a alzarse con la
victoria nuestras acciones como ciudadanos quedan limitadas al papel de
siempre, a un papel contemplativo, a ver las noticias y maldecir por los
asesinos de las FARC. Eso por supuesto si no son unos convencidos de que se
requiere una acción determinada y se vayan al monte a pelear o envíen a sus
hijos a hacerlo. No quiero sonar irónico, solo que pocas más alternativas
tendremos como ciudadanos ante la perspectiva de una victoria del NO.
Y que sucede si gana el SI, y aquí está mi
punto, que convertimos la paz en una acción, en el objetivo de todos. Porque
hacer la paz es una tarea de todos y de todos los días. Cada uno de nosotros tendremos
la oportunidad de construirla con nuestras acciones diarias, tendremos que
comprometernos con ella desde nuestro papel de ciudadanos de un país que desea
conservar la paz conseguida. Y es que reflexionemos, hemos tenido un conflicto
que ha dejado más de 6 millones de víctimas, mientras los demás países procuran
solucionar sus problemas de salud, vivienda y educación, nosotros hemos tenido
que perder nuestros recursos en la guerra de todos estos años. Esta será nuestra
primera oportunidad para luchar por una paz que nos ha costado demasiado. Y es
que hacer paz implica tareas tan sencillas como ir a votar desde ahora planes
de gobierno cuyo primer punto no tenga relación con las FARC, con brindar, hasta
donde nos alcance nuestra capacidad y de la forma que podamos, una oportunidad
de vida a todos los reinsertados a la sociedad civil. El simple hecho de no
estigmatizarlos ya es un avance enorme. Y de esta manera las respuestas a nuestros
miedos vienen solas, que habrá impunidad, vale pues el acto de paz que hay que
hacer es perdonar y mirar para adelante y liberarnos del odio porque nuestros
hijos lo merecen. Que participaran en política, vale pues no le votaremos si no estamos de acuerdo con
su discurso y sus ideas se irán disolviendo o cambiando para construir el gobierno
que queremos. Que las víctimas no serán suficientemente reparadas, vale pues velaremos
por hacer el debido control político para que los presupuestos sean destinados
a un desarrollo agrario sostenible que permita cambiar la situación de todas
estas personas que están buscando iniciar una nueva vida.
Esas son las cosas que nos permiten el SI,
nos permite construir país, nos permite hacer una catarsis de la situación de
violencia que nos ha rodeado. Colombia tiene un potencial humano y de recursos
que envidian muchas, sino todas las demás naciones, que hasta ahora o
desconocemos o por andar en guerra nos han ido robando los países que nos
venden las armas. Eso tendrá que cambiar con un país que podrá enfocarse en su
desarrollo. Llámenme soñador, lo prefiero a quedarme sin hacer nada y continuar
en este desangre, aprovechemos el enorme potencial humano y de recursos con los
que contamos para construir un nuevo futuro, ya no para nosotros pero si para
nuestros hijos, de verdad lo merecen.
Felicitaciones a todos los que hicieron
realidad este acuerdo y muchas gracias por darnos una nueva oportunidad.
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