jueves, 11 de agosto de 2016

Cambiando Paradigmas Para Vivir en Armonía.

Hace algunos años en la mayoría de hogares colombianos era común ver al padre de familia sentado en la tienda de la esquina bebiendo cerveza mientras sus hijos merodeaban alrededor o simplemente estaban en casa con la madre. Obviamente no se puede generalizar pero creería que sucedía en muchos hogares, hoy las cosas han cambiado y se ven menos personas en las tiendas y es más frecuente ver parejas jóvenes con sus hijos disfrutando en familia. Tampoco se puede generalizar pero parece ser más cotidiano. Si vamos más atrás, los matrimonios muchos eran convenidos y las partes (la pareja) directamente involucradas no tenían ni voz ni voto. Es más, sin ir mucho más atrás, hace menos de 70 años las mujeres tenían prohibida cualquier participación en la vida pública, ni siquiera votar podían.
Estos son un ejemplo de los tantos paradigmas que van cambiando a medida que las generaciones avanzan, algunas cosas nos gustaran más que otras, pero se puede decir que la sociedad va ajustándose continuamente a los factores externos que le exigen cambiar. Los cambios no son fáciles y las nuevas generaciones son las que al final terminan imponiendo las nuevas formas de sociedad. Con sus excepciones, muy pocas personas dirían hoy día que las mujeres son inferiores a los hombres o que las personas de raza indígena son inferiores a los de raza negra y en general podemos decir que hemos llegado a un punto en que somos los suficientemente consientes para entender nuestras diferencias y convivir con ellas.
A pesar de todos estos avances, aún queda mucho camino y hoy nos encontramos en el dilema de cómo educar a nuestros hijos para explicarles la condición de identidad sexual. En una sociedad conservadora como la nuestra, la identidad sexual es algo que ni siquiera se había contemplado, es más estoy seguro que para muchos abuelos es algo que no terminan de entender. Para ellos no existe diferencia entre sexo y género, ya que es interpretado como lo mismo. El sexo de una persona depende de sus características biológicas que lo define como hombre o mujer. No obstante, su identidad sexual no tiene por qué corresponderse con la biológica. La identidad sexual u orientación sexual es una atracción emocional, romántica, sexual o afectiva duradera hacia otros. Se distingue fácilmente de otros componentes de la sexualidad que incluyen sexo biológico, identidad sexual (el sentido psicológico de ser hombre o mujer) y el rol social del sexo (respeto de las normas culturales de conducta femenina y masculina) [American Psychological Association www.apa.org].
Para la mayoría de adultos la comprensión de este concepto es difícil, la mayoría lo que hará al preguntársele al respecto, será hacer un chascarrillo o decir alguna frase falta de respeto. Y esto es normal, la mayoría ha tenido una educación conservadora donde como mencionaba anteriormente, dichas cosas no se tenían en cuenta. A partir de allí podemos evaluar la ignorancia que existe y el miedo que nos produce tener que explicarlo a nuestros hijos, si ya nos cuesta hablar de relaciones sexuales, masturbación, menstruación, etc. Imagínense ahora hablarles de orientación sexual. Pero nuestra ignorancia no detiene el avance de la sociedad, y no es que hoy haya más personas con una orientación sexual diferente a la de su condición biológica que antes, simplemente hay personas menos dispuestas a tener que vivir una vida en la sombra, y padres que aman a sus hijos, los aceptan como son y que desean que ellos puedan tener una vida plena.
Por supuesto que cada padre puede escoger la educación que les da a sus hijos, no obstante, esa educación debe garantizar el aprendizaje de unos valores mínimos de tolerancia que permitan que ni sus hijos ni los de los demás puedan llegar a ser discriminados cualquiera que sea su condición.  Bien lo dice la declaración universal de los derechos humanos en su artículo 2 “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”. Especialmente hay que notar cuando dice “o cualquier otra condición”, porque la orientación sexual es una condición con la que no elegimos nacer y que no es posible cambiar, de la misma manera que no se elige la  raza ni el país donde se nace.
Puede ser que la medida tomada por la ministra de educación haya sido demasiado avanzada en una sociedad conservadora, pero creo que el debate generado es muy importante, porque ayuda a tomar conciencia de la importancia de la educación que damos a nuestros hijos para la construcción de una mejor convivencia. No podremos aprender a vivir en paz en la medida que no conocemos y aceptamos la diferencia de nuestros semejantes. Tenemos tantos prejuicios, y no somos conscientes de la cantidad de violencia que ellos generan (no los nombro porque cada uno ha crecido con los suyos). Este tipo de patrones sociales que fomentan la discriminación deben ser desaprendidos y reemplazados por otros en donde la convivencia es lo primero, la vida es tan corta que no vale la pena desperdiciarla en alimentar odios.

Al final no existirá ninguna cartilla que complazca el 100% de las personas, por lo tanto piense en su papel como padre y como educador de sus hijos. Así como posiblemente, alguna vez, sus hijos llegaran con la idea de que lo mejor es romperle la cara al compañerito que le tiro el jugo en el descanso y Ud. tendrá que decirle que existen otras formas de resolver conflictos, así también tendrá que estar más pendiente de la educación sexual que reciben y explicarla desde su punto de vista. De la misma manera que hay que estar pendientes mientras pasan horas ante el TV, la Tablet o los móviles viendo contenidos que ustedes ni imaginan y que sin ninguna supervisión pueden inducir un comportamiento violento o erróneo, así mismo hay que hacerlo con la educación que reciben en el colegio. Considero que si hacen simplemente el ejercicio de sentarse a conversar con los niños ya habrán avanzado enormemente en construir en ellos los valores que ustedes desean. Una sociedad donde los niños son lo primero es una sociedad con bases sólidas para una convivencia en paz.

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