lunes, 26 de septiembre de 2016

Hagamos de la paz un verbo

Hoy es un día para celebrar, el día que oficialmente se firma el tratado de paz. Este día que para los más escépticos nunca llegaría, ha llegado por fin y todos los colombianos deberíamos estar celebrándolo. No obstante estamos entre nieblas y esperamos que estas se disuelvan completamente el próximo 2 de octubre.
Y es que el día definitivo, y en el que todos debemos participar con nuestro voto, es el próximo domingo 2 de octubre en donde como nación daremos nuestro apoyo o no a los acuerdos logrados en la Habana. En anteriores posts he dado mi posición a favor de los acuerdos y después de leer tantas barbaridades de uno y otro lado creo que no vale la pena seguir con los mismos discursos.
Por ello he querido tratar de dar otro enfoque a la discusión. Hasta ahora los argumentos que he leído siguen anclados en el pasado, sin ver el futuro. La mayoría hablan de la impunidad por crímenes cometidos, de lo inaceptable que es la participación en política de las FARC y de la poca o nula reparación que se les dará a las víctimas. Por supuesto que son problemas a los que les tenemos miedo por lo que pueden significar en el futuro, no obstante, todas ellas son analizadas desde una perspectiva del pasado, y también lo entiendo, a eso la gente lo llama experiencia. Pero un pueblo como el colombiano que ha sufrido durante 54 años, merece otra oportunidad y que las perspectivas de futuro sean vistas de otra forma más positiva.
Con este objetivo en mente les pido que antes de votar piensen en las acciones que cada uno de ustedes como ciudadanos acometerán a partir del 2 de octubre. Como yo lo veo, si el NO llega a alzarse con la victoria nuestras acciones como ciudadanos quedan limitadas al papel de siempre, a un papel contemplativo, a ver las noticias y maldecir por los asesinos de las FARC. Eso por supuesto si no son unos convencidos de que se requiere una acción determinada y se vayan al monte a pelear o envíen a sus hijos a hacerlo. No quiero sonar irónico, solo que pocas más alternativas tendremos como ciudadanos ante la perspectiva de una victoria del NO.
Y que sucede si gana el SI, y aquí está mi punto, que convertimos la paz en una acción, en el objetivo de todos. Porque hacer la paz es una tarea de todos y de todos los días. Cada uno de nosotros tendremos la oportunidad de construirla con nuestras acciones diarias, tendremos que comprometernos con ella desde nuestro papel de ciudadanos de un país que desea conservar la paz conseguida. Y es que reflexionemos, hemos tenido un conflicto que ha dejado más de 6 millones de víctimas, mientras los demás países procuran solucionar sus problemas de salud, vivienda y educación, nosotros hemos tenido que perder nuestros recursos en la guerra de todos estos años. Esta será nuestra primera oportunidad para luchar por una paz que nos ha costado demasiado. Y es que hacer paz implica tareas tan sencillas como ir a votar desde ahora planes de gobierno cuyo primer punto no tenga relación con las FARC, con brindar, hasta donde nos alcance nuestra capacidad y de la forma que podamos, una oportunidad de vida a todos los reinsertados a la sociedad civil. El simple hecho de no estigmatizarlos ya es un avance enorme. Y de esta manera las respuestas a nuestros miedos vienen solas, que habrá impunidad, vale pues el acto de paz que hay que hacer es perdonar y mirar para adelante y liberarnos del odio porque nuestros hijos lo merecen. Que participaran en política, vale pues  no le votaremos si no estamos de acuerdo con su discurso y sus ideas se irán disolviendo o cambiando para construir el gobierno que queremos. Que las víctimas no serán suficientemente reparadas, vale pues velaremos por hacer el debido control político para que los presupuestos sean destinados a un desarrollo agrario sostenible que permita cambiar la situación de todas estas personas que están buscando iniciar una nueva vida.
Esas son las cosas que nos permiten el SI, nos permite construir país, nos permite hacer una catarsis de la situación de violencia que nos ha rodeado. Colombia tiene un potencial humano y de recursos que envidian muchas, sino todas las demás naciones, que hasta ahora o desconocemos o por andar en guerra nos han ido robando los países que nos venden las armas. Eso tendrá que cambiar con un país que podrá enfocarse en su desarrollo. Llámenme soñador, lo prefiero a quedarme sin hacer nada y continuar en este desangre, aprovechemos el enorme potencial humano y de recursos con los que contamos para construir un nuevo futuro, ya no para nosotros pero si para nuestros hijos, de verdad lo merecen.

Felicitaciones a todos los que hicieron realidad este acuerdo y muchas gracias por darnos una nueva oportunidad.

jueves, 11 de agosto de 2016

Cambiando Paradigmas Para Vivir en Armonía.

Hace algunos años en la mayoría de hogares colombianos era común ver al padre de familia sentado en la tienda de la esquina bebiendo cerveza mientras sus hijos merodeaban alrededor o simplemente estaban en casa con la madre. Obviamente no se puede generalizar pero creería que sucedía en muchos hogares, hoy las cosas han cambiado y se ven menos personas en las tiendas y es más frecuente ver parejas jóvenes con sus hijos disfrutando en familia. Tampoco se puede generalizar pero parece ser más cotidiano. Si vamos más atrás, los matrimonios muchos eran convenidos y las partes (la pareja) directamente involucradas no tenían ni voz ni voto. Es más, sin ir mucho más atrás, hace menos de 70 años las mujeres tenían prohibida cualquier participación en la vida pública, ni siquiera votar podían.
Estos son un ejemplo de los tantos paradigmas que van cambiando a medida que las generaciones avanzan, algunas cosas nos gustaran más que otras, pero se puede decir que la sociedad va ajustándose continuamente a los factores externos que le exigen cambiar. Los cambios no son fáciles y las nuevas generaciones son las que al final terminan imponiendo las nuevas formas de sociedad. Con sus excepciones, muy pocas personas dirían hoy día que las mujeres son inferiores a los hombres o que las personas de raza indígena son inferiores a los de raza negra y en general podemos decir que hemos llegado a un punto en que somos los suficientemente consientes para entender nuestras diferencias y convivir con ellas.
A pesar de todos estos avances, aún queda mucho camino y hoy nos encontramos en el dilema de cómo educar a nuestros hijos para explicarles la condición de identidad sexual. En una sociedad conservadora como la nuestra, la identidad sexual es algo que ni siquiera se había contemplado, es más estoy seguro que para muchos abuelos es algo que no terminan de entender. Para ellos no existe diferencia entre sexo y género, ya que es interpretado como lo mismo. El sexo de una persona depende de sus características biológicas que lo define como hombre o mujer. No obstante, su identidad sexual no tiene por qué corresponderse con la biológica. La identidad sexual u orientación sexual es una atracción emocional, romántica, sexual o afectiva duradera hacia otros. Se distingue fácilmente de otros componentes de la sexualidad que incluyen sexo biológico, identidad sexual (el sentido psicológico de ser hombre o mujer) y el rol social del sexo (respeto de las normas culturales de conducta femenina y masculina) [American Psychological Association www.apa.org].
Para la mayoría de adultos la comprensión de este concepto es difícil, la mayoría lo que hará al preguntársele al respecto, será hacer un chascarrillo o decir alguna frase falta de respeto. Y esto es normal, la mayoría ha tenido una educación conservadora donde como mencionaba anteriormente, dichas cosas no se tenían en cuenta. A partir de allí podemos evaluar la ignorancia que existe y el miedo que nos produce tener que explicarlo a nuestros hijos, si ya nos cuesta hablar de relaciones sexuales, masturbación, menstruación, etc. Imagínense ahora hablarles de orientación sexual. Pero nuestra ignorancia no detiene el avance de la sociedad, y no es que hoy haya más personas con una orientación sexual diferente a la de su condición biológica que antes, simplemente hay personas menos dispuestas a tener que vivir una vida en la sombra, y padres que aman a sus hijos, los aceptan como son y que desean que ellos puedan tener una vida plena.
Por supuesto que cada padre puede escoger la educación que les da a sus hijos, no obstante, esa educación debe garantizar el aprendizaje de unos valores mínimos de tolerancia que permitan que ni sus hijos ni los de los demás puedan llegar a ser discriminados cualquiera que sea su condición.  Bien lo dice la declaración universal de los derechos humanos en su artículo 2 “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”. Especialmente hay que notar cuando dice “o cualquier otra condición”, porque la orientación sexual es una condición con la que no elegimos nacer y que no es posible cambiar, de la misma manera que no se elige la  raza ni el país donde se nace.
Puede ser que la medida tomada por la ministra de educación haya sido demasiado avanzada en una sociedad conservadora, pero creo que el debate generado es muy importante, porque ayuda a tomar conciencia de la importancia de la educación que damos a nuestros hijos para la construcción de una mejor convivencia. No podremos aprender a vivir en paz en la medida que no conocemos y aceptamos la diferencia de nuestros semejantes. Tenemos tantos prejuicios, y no somos conscientes de la cantidad de violencia que ellos generan (no los nombro porque cada uno ha crecido con los suyos). Este tipo de patrones sociales que fomentan la discriminación deben ser desaprendidos y reemplazados por otros en donde la convivencia es lo primero, la vida es tan corta que no vale la pena desperdiciarla en alimentar odios.

Al final no existirá ninguna cartilla que complazca el 100% de las personas, por lo tanto piense en su papel como padre y como educador de sus hijos. Así como posiblemente, alguna vez, sus hijos llegaran con la idea de que lo mejor es romperle la cara al compañerito que le tiro el jugo en el descanso y Ud. tendrá que decirle que existen otras formas de resolver conflictos, así también tendrá que estar más pendiente de la educación sexual que reciben y explicarla desde su punto de vista. De la misma manera que hay que estar pendientes mientras pasan horas ante el TV, la Tablet o los móviles viendo contenidos que ustedes ni imaginan y que sin ninguna supervisión pueden inducir un comportamiento violento o erróneo, así mismo hay que hacerlo con la educación que reciben en el colegio. Considero que si hacen simplemente el ejercicio de sentarse a conversar con los niños ya habrán avanzado enormemente en construir en ellos los valores que ustedes desean. Una sociedad donde los niños son lo primero es una sociedad con bases sólidas para una convivencia en paz.

martes, 9 de agosto de 2016

52 Años de conflicto que necesitan un SI

El pueblo colombiano se encuentra en un momento crucial en su historia, 52 años después de iniciar una guerra inane que ha dejado unos 7 millones de víctimas, al parecer por fin vamos a empezar a reconstruirnos. Y desde la perspectiva que nos da el tiempo a las personas que tendremos la oportunidad de vivir este fin de ciclo, podemos ver lo que encontraríamos en cualquier conflicto y más en uno tan largo; victimas, victimarios, señores de la guerra, oportunistas, corrupción, malas políticas, rencores, etc.  Pensar hoy de quién fue la culpa, o quién tuvo más responsabilidad es una tarea que no conduce a ningún lugar, porque la historia de Colombia es un proceso repetitivo, cíclico, un continuo estado de emergencia, de conflicto, no terminamos uno y estamos empezando el otro. ¿Desde cuándo vamos a empezar a juzgarnos?, no tiene sentido, lo que si tiene sentido es mirar hacia adelante y pensar en el país que queremos y al que podemos aspirar. 
52 años de conflicto son suficientes, los últimos presidentes de Colombia han sido elegidos en forma directa o indirecta por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo, FARC-EP. Desde que tengo memoria, es decir, los presidentes, desde Betancourt hasta el hoy presidente Juan Manuel Santos han intentado de alguna manera acabar con las FARC-EP, ya sea mediante negociaciones o tratando de acabarlos militarmente. Y considero que el éxito de hoy es consecuencia de todos estos intentos, en los que se ganó experiencia y en los que tanto el gobierno colombiano como el grupo alzado en armas comprendió que no había un camino de victoria (entendiéndose lo que significa para cada bando). Ponerle nombres a los protagonistas del acuerdo al que hemos llegado tampoco ayuda y aunque seguramente la historia le dé más renombre a nuestro actual presidente lo que si quedara para la historia será la posición del pueblo colombiano, posición que se verá reflejada en los resultados del plebiscito por la paz.
Y ¿qué es el plebiscito por la paz?, ¿para qué sirve?, ¿cómo influye?, a ¿quién le sirve y a quién perjudica?, preguntas que le surgen a cualquier persona que sea consiente del momento que vivimos. Las respuestas seguramente las conteste mejor un abogado o un estudioso del tema, pero las respuestas simples son: el plebiscito es una forma de expresión de la gente que sirve para manifestar lo que pensamos acerca del acuerdo conseguido con las FARC-EP. Su influencia dependerá del resultado, lo mismo que a quien beneficiará, si el resultado es positivo (gane el SI), estaremos dando un primer paso hacia la reconciliación y hacía pensar que creemos en la posibilidad de un país diferente. Si gana el NO, se entenderá que aún no estamos listos para solucionar el conflicto y que consideramos que debe seguirse otro camino a los acuerdos, seguramente volver a la vía del conflicto armado.  Si gana el SI los beneficiados seremos todos, porque podemos empezar a pensar en otras cosas que necesita el país, como educación, salud etc., temas olvidados, porque nuestra prioridad los últimos 52 años ha sido acabar con la guerrilla de las FARC-EP. Si gana el NO, ganan los señores de la guerra (vendedores de armas, etc.) y unos políticos que llevan viviendo de la guerra durante todos estos años.
Y aunque no lo crean, no estoy haciendo campaña por el SI, simplemente hago un análisis desde el punto de vista práctico. La energía desperdiciada, el dinero invertido en acabar con esto ha sido enorme y ha sido dinero quemado al aire, la guerrilla escogió el peor camino para conseguir la igualdad y unos derechos mínimos y el gobierno no supo negociar antes la salida de este conflicto porque simplemente le convenía a unos poderes superiores. Hoy nosotros tenemos la oportunidad de decirle que SI a este acuerdo, que seguramente no será 100% al gusto de todos porque si no, no se llamaría acuerdo, y con ello finalizar esta etapa que todos queremos cerrar.
Hay sapos difíciles de tragar y este conflicto nos ha dejado muchos con pésimo sabor de boca, no solo por el lado guerrillero sino también por el lado del ejército y de las instituciones que debían defender a los ciudadanos.  Hoy vemos los que tenemos al frente, los que de alguna manera relucen por ser los más actuales, pero no olvidemos los que nos hemos tragado en el pasado. Uno de los argumentos más escuchados es que nadie está en desacuerdo con la paz sino con que haya impunidad. Y ¿habrá impunidad?, claro que la habrá, como la ha habido todos estos años, pero es que estamos ante una negociación no ante una rendición. No se puede olvidar que los que se sentaron a la mesa se sentaron como iguales así no nos guste. Cada uno desde un extremo empezó a acercarse al otro hasta llegar a un acuerdo.
No puedo criticar que haya personas que consideren injusto que un grupo guerrillero que nunca estuvo ni cerca de llevar a cabo los ideales que defendía, que hizo tanto a daño a la población menos favorecida, que alejo aún más a esos municipios a los que aisló en la violencia y sobre todo que radicalizó a la gente para pensar sin tonos de grises, vaya a recibir prebendas gracias a este acuerdo de paz. Pero les pido a esas personas que reflexionen acerca de cuál sería la salida si en el plebiscito gana el NO. ¿Qué mensaje mandaríamos a la ONU y a la comunidad internacional en general?, el de un pueblo que al parecer está conforme con el conflicto. Y digamos que no nos importa lo que piensen los demás, y nos centramos en nosotros, y seamos positivos, digamos que la guerrilla acepta sentarse nuevamente a la mesa a seguir conversando. ¿De verdad creen que van a ceder en su propósito y aceptaran como corderos ir a la cárcel?  Y digamos que se decide aceptar el acuerdo tal como está entonces la forma de refrendarlo (o aprobarlo, no sé cuál es la palabra exacta aquí) dependerá o del congreso o de una constituyente. Si la decide el congreso el resultado con la distribución política de hoy sería una aprobación de lo acordado y sabiendo esto creo que es mejor que surja de nosotros dicha aprobación. El otro camino es la constituyente, el cuál a mi modo de ver es una copa envenenada ofrecida a un ignorante, porque es abrir una caja de pandora de la que no sabemos que pueda salir. Les pregunto, ¿si la mayoría no ha sido capaz de leer los borradores del acuerdo de la habana, creen que serán capaces de encontrar no sé cuántos micos que nos van a colar en una nueva constitución?, por favor, hoy todas las hienas están pendientes de eso, guerrilleros, uribistas, santistas, parapolíticos, etc., están listos a coger ese botín, y como sabemos que al final todos son de la misma ralea, ellos se pondrán de acuerdo y los afectados seremos el pueblo colombiano. 
Podría dar mil argumentos para promocionar el SI, para que apoyemos sin duda el acuerdo de paz. Pero creo que el más relevante es el hecho de superar un pasado que nos mantiene atados, que ha costado más de 7 millones de víctimas de las cuales el 99% era pueblo raso. Un conflicto que no nos permite progresar, que ha creado una cultura de facilismo y porque no decirlo de victimismo, de la que se aprovechan todos los que ostentan el poder y en la que nos escudamos para no avanzar.  Colombia por fin va a dejar de ser víctima, de tener un escudo y una excusa para no pensar en el país rico que somos. No queremos seguir ahogándonos en la sangre derramada, como homenaje a todas estas personas que han muerto, demostrémosles que no ha sido inútil, que Colombia vale la pena y que tenemos visión de futuro. No dejemos cabos sueltos, tengamos la conciencia de decidir que este proceso es nuestro y que si mañana se aparece algún ente internacional y nos diga que lo hicimos mal (por alguna argucia legal), podamos sacar pecho y decirle; puede que no haya sido optimo pero ha sido nuestra decisión de seguir adelante.  
Este acuerdo empieza como un papel firmado y que ojala aprobemos la mayoría de colombianos, y nuestra tarea es hacer que ese papel firmado no se quede en papel. Si han tenido la oportunidad de leer los borradores verán que con solo un 20 % de lo que se indica allí tendríamos para hacer de Colombia un país próspero e igualitario. Es un comienzo difícil pero por favor no lo enterremos, no cometamos el gravísimo pecado de dejar a nuestros hijos el mismo país en el que nos tocó nacer, sino uno en el que haya verdaderas oportunidades de vivir en Paz.