(No pretendo parecer historiador ni dar lecciones de ningún tipo es simplemente la forma como yo veo las cosas. Muchos de los temas que toco ameritan un análisis más profundo pero no hay tanto espacio)
La respuesta a esta pregunta implica analizar muchos factores; las raíces del conflicto, los resultados de los anteriores procesos de paz, la situación actual del país, y el futuro que nos espera.
Quizás hayan escuchado a sus abuelos decir que Colombia es un país que ha vivido en guerra y que desde que ellos recuerdan hay conflicto y yo creo que tienen razón. Es más, con el actual proceso de paz se habla de una guerrilla que lleva más de 50 años, sin embargo, en mi concepto, la guerrilla ha existido desde el nacimiento mismo del país. Recordemos el inicio del siglo 19, grandes cambios se presentaron con los inicios de la guerra en Europa y con ellos empezaron a aparecer en Colombia los primeros grupos revolucionarios . La revolución de los comuneros no era otra cosa que un grupo insurgente que peleaba contra el establecimiento de la época. El mismo ejército libertador empezó como una unión de campesinos desvalidos armados de machetes y rastrillos para enfrentarse al ejército español y a medida que iba creciendo se iba consolidando como un ejército de verdad. Quizás la única diferencia es que en aquella época ese ejército terminó siendo dirigido por criollos (Españoles nacidos en América) cuyo verdadero objetivo fue el de cambiar de mando las riendas de Colombia pero no las políticas que habían hecho que se levantaran en armas.
Por eso podemos decir que desde entonces se fue fraguando la historia que hoy vivimos. Después de conseguir la libertad de la corona española, quedamos en manos de sus esbirros nacionales quienes continuaron en las mismas. En Colombia no se ha realizado una reforma agraria que permitiera el normal desarrollo de la población y creara fuerzas de empuje para el nacimiento de una industria nacional. Como dice la sabiduría popular “de esos barros son estos lodos”.
Después de múltiples conflictos llegamos a mediados del siglo XX para asistir a la lucha encarnizada entre dos partidos políticos que no dejó más que destrucción y al final una repartición de la torta nacional entre ambos. Con esos antecedentes nacen las FARC y muchos más grupos revolucionarios, algunos de los cuales afortunadamente se acogieron a procesos de paz anteriores (M19, UP, etc). Los grupos insurgentes, en aquellos tiempos, justificaban la lucha armada en el trato inequitativo del gobierno central, en el desacuerdo con la participación de gobiernos extranjeros en los conflictos internos, en el aprovechamiento de esos mismos gobiernos de los recursos naturales y sobre todo por las diferencias sociales existentes. Yo considero que el lío comunista (leninista-marxista) es algo que surge después de que esos grupos se establecieran, quiero decir con esto, que el movimiento revolucionario no nace con la idea de establecer el comunismo en el país, eso es algo que se acopla posteriormente porque concuerda en cierta medida con sus ideas.
A mediados de la década del 70 la guerrilla empieza a usar el narcotráfico como su principal fuente de financiación y aún hoy es así. No podemos reducir como hacen muchos a decir simplemente que las FARC son un grupo narco-terrorista. En efecto son terroristas y narcotraficantes, pero el narcotráfico a diferencia de los capos es usado como financiación de su lucha armada y no como una fuente de ingreso privada para alguno de los jefes. La prueba es que hasta ahora todos han muerto en la selva en combate (seguro que habrá alguno que se beneficie pero al parecer no es la norma).
Puede parecer que estoy justificando los métodos de la guerrilla, pero nada más alejado de la realidad. Yo condeno totalmente los actos terroristas, pero lo que quiero resaltar es que no siempre actuaron así. Alguien podría preguntar ¿cuál es la diferencia? Y la respuesta es sencilla, en sus principios la guerrilla peleó por el pueblo y era protegida por el propio pueblo. Pero de eso hace ya 20 ó 30 años, el gran pecado estuvo en no ver que el mundo evolucionaba y que con el aumento de los medios de comunicación, esas áreas abandonadas del país podían llegar a relucir de otra forma que no fuera con la noticia de un nuevo atentado. No pudieron entender que los medios de comunicación son el verdadero poder. Pretender hoy establecer un nuevo tipo de gobierno a punta de fusil es una absoluta imbecilidad. Si suponemos que su altruista objetivo es buscar reducir la brecha de pobreza, entonces podemos decir que la guerrilla hace más daño que bien, . En toda la historia de Colombia no habíamos tenido un país más derechizado, más injusto y más sometido a los gobiernos extranjeros. Porque en efecto las causas por las que nacieron esos grupos hoy siguen siendo una realidad, pero peor. Peor porque los grupos armados ilegales acabaron con las pocas posibilidades de debatir, hablar mal del gobierno es ser guerrillero, o estas conmigo o en mi contra, ¿Cómo se construye un país así?.
Los procesos de paz que se han llevado hasta ahora, exceptuando el del M19, han sido un rotundo fracaso. Y no sólo porque la guerrilla aprovechó esos momentos para fortalecerse y vender una falsa imagen en el exterior, sino porque las veces que los grupos insurgentes cedieron fueron asesinados por los grupos de extrema derecha. Los grupos paramilitares, quienes surgieron con la idea de hacer justicia por su cuenta siendo el brazo oscuro del ejercito y de los gamonales, han recibido un trato especial con la ley de justicia y paz. Ellos aprovecharon la brecha inmensa que creo el gobierno de Uribe y por hay se colaron criminales de todas las calañas. Aunque es un sapo que cuesta de tragar, hemos de reconocer que por lo menos salimos de ellos. El otro problema es que no existe una política clara de qué hacer con los desmovilizados, muchos han vuelto a delinquir, porque ¿de qué van a vivir?, ellos saben dar plomo, de eso han vivido al menos durante los últimos 20 años. Y el otro problema es que nadie los quiere tener viviendo cerca, porque es muy difícil para la sociedad afrontar el reto que implica un proceso de paz.
La situación actual del país nos permite soñar con un futuro halagador. Pero ese sueño de futuro puede transformarse en pesadilla debido a las pésimas políticas implantadas por los gobiernos que nos dirigen. Nuestros recursos naturales siguen siendo explotados por empresas extranjeras, mientras nosotros nos quedamos con el ripio. Vemos como nuestras minas y pozos petroleros van siendo desocupadas a un ritmo vertiginoso y lo llamamos la locomotora de la minería, sembramos medio país de palma de cera e importamos toda la comida y lo llamamos la locomotora de la agricultura, repartimos las regalías entre los alcaldes y gobernadores que resultaron ser expertos en investigación y lo llamamos la locomotora de la educación. Me indigno cada vez que dicen que no tenemos con que pagar la restitución de tierras de los campesinos, me indigna que prefieran construir anillos de miseria porque es más barato tenerlos malviviendo que invertir en ellos dándoles una parcela para trabajar.
Y así llegamos a la respuesta de la pregunta con la que empecé, pensando con el deseo yo diría que la paz es posible. ¿Quién no ha soñado con levantarse en la mañana, abrir el periódico y leer como crece la economía del país, cómo las leyes se cumplen y cómo todos podemos aspirar a una calidad de vida media?. Pero eso es pensando con el deseo, la realidad es otra. Seamos positivos y pensemos que el proceso de paz que ha iniciado el presidente Santos da resultado, ¿qué hacemos después?. Las palabras no son en sí mismas, las palabras existen porque representan algo, la PAZ no es un papel firmado, ni buenas intenciones, la paz es un proyecto de vida, una política, una manera de vivir. Y no se consigue firmando papeles, la paz en Colombia se conseguirá con dos cositas sencillas pero muy difíciles de llevar a la realidad; primero con el perdón y segundo redistribuyendo la riqueza. Cuando hablo de perdón hablo en serio, hablo del perdón de corazón, del que te permite que al lado de tu casa viva un exguerrillero o un exparamilitar. Y cuando hablo de distribución de riqueza no digo que hagamos lo de Chávez, digo que restituyamos las tierras que fueron expropiadas y que se pongan a trabajar las tierras baldías que tienen los terratenientes que son incapaces de explotarlas.
Porque hasta ahora he escuchado del proceso de paz pero no de qué vamos a hacer con 20 mil o 30 mil guerrilleros, ¿haremos lo mismo que con los paras, que después del proceso han establecido sus propios grupos criminales?. Puede ser que mi propuesta suene a crear guetos, pero lo que yo haría con esta gente sería fundar barrios, pueblos completos, donde ellos vivieran cerca de sus tierras y se pudieran abastecer mientras siguen su re-integración dentro de la sociedad. Porque no podemos pretender llevarlos a las ciudades, ¿A qué? ¿A pedir limosna o a vender calendarios en los semáforos?. Y repito, para ello necesitamos perdonarlos.
Para terminar quiero enfatizar que los actores de este conflicto son COLOMBIANOS. Casi que podría asegurar que en una misma familia pueden haber miembros del ejercito, de las guerrillas y de los paramilitares. Porque ellos son colombianos del campo sin oportunidades, víctimas de las circunstancias de vivir en un pueblo aislado donde o te recluta uno o te recluta el otro. Eliminemos el odio de nuestro corazón, la paz no la conseguirá Santos, la conseguiremos todos en la medida que entendamos que cuando hablamos de “ellos” podríamos estar hablando de uno de “nosotros”.
¿Que si puede haber paz en Colombia?, la pregunta mejor es: ¿Podemos perdonar y construir un nuevo país?