jueves, 29 de mayo de 2014

Guerra o Paz, la generación que le dio la oportunidad a Colombia de ser potencia mundial.

Aunque quizás no nos guste reconocerlo el ser humano por naturaleza es una ser político. Esto de entrada elimina la posibilidad de aislarnos de la misma. De entre todas las definiciones de política me gusta la que dice: “La política son las orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado”. Es decir que, por ejemplo, el hecho de no interesarnos por la política es en sí misma una política.
Dejando claro que no podemos aislarnos de nuestra propia naturaleza, la pregunta entonces es ¿qué política me gustaría que rigiera mi vida y la de mi entorno?. Y esa pregunta para nosotros los ciudadanos del común, de los que vamos cada día a trabajar para ganarnos el sustento la respondemos con nuestros actos y hacemos proselitismo con nuestro ejemplo. No obstante, muchas veces no es suficiente, ya que dentro de una sociedad muchos de las cosas se nos escapan a nuestro control y no tenemos el poder para cambiarlas excepto cuando ejercemos nuestra labor como ciudadanos responsables y acudimos a votar las políticas que regirán el país donde vivimos.
Es aquí donde cada uno de nosotros se debe sentar y hacer una profunda reflexión acerca del menospreciado acto de votar. El hecho de ejercer el derecho al voto te permite elegir, o al menos manifestar el deseo de que tú, tus hijos y tus seres queridos se rijan bajo ciertas políticas. Como podemos ver esta decisión no es algo que afecte a una sola persona, nos afecta a todos en el presente y en el futuro. Por lo tanto para tomar esta decisión debemos ver hacia atrás para ver lo que queremos cambiar y para adelante para visualizar lo que soñamos.
Colombia, nuestro país, ese por el que nos sentimos orgullosos y el que de buena o mala manera imprimió en nosotros una forma peculiar de ver la vida, es un país muy, muy sufrido. Hemos cumplido más de 200 años desde aquel 20 de julio en el que gritamos independencia y ya casi 200 años desde ese lejano 7 de agosto en que Bolivar venció por fin al ejército español. Y desde entonces no hemos parado de darnos plomo. Nos hemos acostumbrado tanto a la violencia que nos hemos vuelto indiferentes. He visto mensajes en redes sociales donde promueven el castigo físico como un acto necesario para garantizar la buena educación, donde se dice que si una mujer se lo merece debe ser golpeada, y que el amor puede llegar a ser excremental. No puedo siquiera pensar cómo pueden crecer los hijos dentro de una familia donde el padre o la madre piensan así. Lo triste es que es una cadena difícil de romper porque es la única forma que aprendieron y que por lo tanto enseñaran.
Sin embargo, un país como Colombia, con una de las mayores biodiversidades del mundo, con recursos naturales para dar y convidar y sobre todo robar y regalar, con un capital humano que demuestra su valía dentro y fuera del país, merece la oportunidad de liberarse del odio de la guerra. No me acuerdo donde leí que si los malos supieran que hacer el bien es un buen negocio, harían el bien así fuera por negocio. Y eso aplica a nuestra situación actual, imaginen el buen negocio que sería no seguir haciendo la guerra. Colombia tiene dos caminos, continuar con una guerra absurda de la cual la mayoría ha olvidado los motivos o continuarla así no tenga sentido. Yo voy por la cuarta década y tengo alguna idea de los hechos acaecidos en mi patria y les puedo decir que cada bando acumula sus pecados, la mayoría inconfesables. A los jóvenes hay que invitarlos a conocer, pero no para que se sigan llenando de rencores que no les conciernen sino para que se den cuenta lo absurdo de este conflicto. O mejor aún de lo absurdo que es el continuarlo.
Yo creo que es suficiente con casi 6 generaciones desperdiciadas. He tenido la oportunidad de conocer colombianos muy valiosos, gente que me cuenta cada historia de lucha, personas que decidieron aportar desde dentro o fuera del país bajo unas condiciones muy difíciles y lo consiguieron. Y mi pregunta es ¿qué hubiera pasado si el país en lugar de dilapidar sus recursos y su energía en un conflicto sin fin hubiese apoyado estas personas? ¿Dónde estaríamos ahora?. Alguno me puede decir, ¿qué ha ganado con este conflicto?, lo único que hemos ganado son 6’000.000 de víctimas. Por solo curiosidad trate de explicarle a cualquier extranjero que en su país hay esa cantidad de víctimas por un conflicto interno y el que le llegue a creer no le entenderá ninguna de sus explicaciones. Esto pasa porque simplemente es absurdo y ni que decir de quienes son los verdaderos beneficiarios de continuar con el conflicto.
Se usan múltiples argumentos en contra del proceso de paz, frases como “Paz sí, pero sin impunidad” no tiene sentido, porque la pregunta aquí es ¿impunidad? ¿Desde cuándo?, si porque como ya he dicho son 200 años y los conflictos no nacen solos y todo tiene un porque. ¿Desde que guerra no queremos impunidad?, cual grupo armado legal o ilegal puede decir que está libre de gentuza que ha cometido barbaridades. Pecados hay en ambos bandos, en conflictos tan largos, con tantas víctimas es imposible que no existan rencores y que en las sucesivas venganzas hayan caído personas inocentes y sigan hoy sin poder recibir ningún tipo de reivindicación, ni siquiera moral. Otro argumento en el que se valen de la ignorancia de la gente es que la guerrilla no entregara las armas, pues claro que no las entregara, como no las ha entregado ningún grupo alzado en armas del mundo, aquí siempre se habla de dejación de las armas, que en el fondo es lo mismo. Ellos se deshacen de las armas porque deciden no seguir peleando, pero como acto simbólico de su lucha dejan las armas a algún observador internacional o lo encargan a alguien de su confianza como hizo el M-19 cuando se las dejo a Antonio Navarro para que el las hundiera en el mar. Y Termino con el de que no es posible que se les permita hacer política, y la pregunta es ¿por qué no?, han dejado las armas, han decidido hacer la paz con el país, lo mínimo es que se les permita expresar sus ideas y cuando llegue el momento de las elecciones simplemente no se vota por ellos y ya esta. Es que son criminales, bueno por si no se les ha olvidado del pasado congreso habían 80 y pico senadores demandados por parapolítica muchos de ellos hallados culpables.

 La cadena de venganzas y retaliaciones hay que romperla y eso no lo harán los viejos, porque sus rencores están enquistados en el alma, el cambio solo lo puede dar la nueva generación de jóvenes. Decidan ustedes liberarse de la rabia de sus padres, del odio de los abuelos, quédense con las cosas buenas que esas personas les hayan dado y denle las gracias, pero sus odios que mueran con ellos. Su país, Colombia, no necesita más armas, necesita educación. El gasto del conflicto no disminuirá en muchos años, y seguramente no alcanzaremos nosotros a disfrutar del país del futuro, pero por favor no les nieguen la oportunidad a sus hijos de vivirlo, de disfrutarlo, de mostrarlo. Piensen en ustedes como la generación que decidió liberar a Colombia de la guerra, de la generación que le dio la oportunidad de ser potencia mundial. 

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